Era una abeja que un día al mediodía, a la hora de la siesta, se encontraba jugando en el lomo de un león y lo despertó. El león la cogió rapidamente y le preguntó que hacía; la abeja contestó: "estaba jugando sobre tu lomo. Perdoname". El león le perdonó la vida y la abeja le dijo, que cómo le ha perdonado, le salvaría la vida si lo necesitaba cualquier otro día. El león respondió, "¿cómo me vas a ayudar abeja? eres muy pequeña, nunca podrás ayudarme jajaja"
Unos días despues, unos cazadores cazaron al león, con los rugidos, la abeja fue volando a ayudarle y picó al cazador que lo llevaba en la red; entonces soltó la red y el león escapó. Y por eso, nunca hay que burlarse de los pequeños ni de los mayores, porque todos somos importantes.
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