Era un pulpo que un día tuvo pulpitos. A las cinco horas murió, y el escorpión cuidó de los pulpitos.
Pero el escorpión también murió. Así, que la culebra cuidó de los pulpitos.
Ella no murió.
Un día llegaron unos ladrones y robaron a los pulpitos. La culebra se enfadó mucho y fué a buscarlos, pero no los encontró...y aún ahora puede estar buscándolos.
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